Los que llegaron a los 60 años no llegaron al ocaso de su vida


Ahora se cuidan, usan las redes sociales, son productivos y su vida sexual es activa.
A 'Tina' Alarcón, nacida en Cali el 19 de noviembre de 1950, la edad le preocupó solo a los 15, pues quería ser mayor para tener más libertad.
Así, con desparpajo y con la dicha de haber llegado a los 60 en plenitud, esta periodista, escritora y cocinera -como ella se define- se siente orgullosa de sus seis décadas.
Se conserva bella, saludable y productiva, está separada hace muchos años y ya no le interesa el tema de los novios, aunque no le falten pretendientes.
Después de ejercer el periodismo toda su vida, hace un par de años decidió vivir sin prisa, pero sin pausa.
Montó un restaurante en Villa de Leyva y abrió otro en Tunja, donde prepara sus propias recetas. "Soy feliz: escribo, leo y cocino", cuenta Alarcón, quien viaja dos o tres veces al año a visitar a su hija, radicada en Buenos Aires.
Alarcón no está dispuesta a caducar. Ni ella ni muchos de los colombianos que bordean o que traspasaron la barrera de los 60 años. Así lo explica el médico geriatra Carlos Cano, director del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana: "Enfrentan su edad sin ningún lío, por ahora no contemplan que están llegando a la vejez; llegan en plena funcionalidad intelectual y se acompañan con buenos hábitos de vida".
Ellos saben que aún tienen mucho kilometraje. Si en 1911 la expectativa de vida en Colombia era de 35 años, y en 1950, de 50, actualmente el promedio es de 74, según el Dane. Por eso hoy, a los de 60 ni se les pasa por la cabeza la posibilidad de entrar en el ocaso de sus vidas, como sí ocurría hace dos décadas o más.
Según Cano, no tiene sentido que se jubilen, pues llegaron a esta etapa con todo un cúmulo de experiencia y sabiduría. "Por eso -asegura- se dejan orientar por la ciencia para adquirir mayor bienestar, pues les angustia llegar a la vejez en malas condiciones. Incluso, añade, se ayudan para que su envejecimiento estético sea menos arrasador".
Hoy, no es extraño que las personas de esta generación estén dispuestas a emprender un negocio propio por primera vez, se cuiden con suplementos y vitaminas y hagan ejercicio; y si no han logrado el éxito, lo sigan buscando y procuren mantenerse atractivos para el sexo opuesto.
Estas tendencias las detectó el análisis de la firma Initiative, en el estudio de Target Group Index (TGI), realizado por Ibope en diciembre del 2010 (5.044 encuestas, en las principales ciudades del país).
Generación de la esperanza
Nelsy Soto de García vive orgullosa de ser una mujer madura, conservada y luchadora. Y al contrario de la mayoría de su género, no tiene lío al revelar su edad: el próximo 17 de julio cumplirá 59 años.
Es administradora de empresas y encargada de las relaciones institucionales del Banco Santander; se pensionó hace cinco años, pero solo se retirará en un par de meses. Y no del todo. Piensa echar a rodar su sueño: una empresa turística.
Sin duda, esta lucha incansable por sacar adelante sus propósitos es una característica de los 'baby boomers', como los bautizó la revista Time, en 1948, a propósito de la explosión de nacimientos después de la Segunda Guerra Mundial. "El secreto es siempre mirar para adelante. Vivir el hoy y mirar hacia el mañana. La vida es apenas un instante", asegura Nelsy.
Fue una generación que se abrió caminos enfrentando cambios sociales tremendos: impulsaron nuevos derechos civiles y generaron la revolución sexual y, en el caso de las mujeres, estrenaron el derecho al voto y la píldora anticonceptiva.
"Ellos tuvieron que romper moldes, fueron conocidos como la generación de la esperanza", comenta Luis Carlos Chacón, consultor de la firma Bautista, empresa colombiana dedicada a la investigación de tendencias.
Que no los deje el tren
La actual generación de los 60 se encontró además, en la historia reciente, con una locomotora de la que no se han dejado embestir: la era digital. Y aunque son el grupo minoritario (en promedio el 7 por ciento del total de usuarios), está en constante crecimiento. En el caso colombiano, 4 de cada 10 usan redes sociales como Facebook e incluso, los solteros buscan citas y aventuras sentimentales en Internet.
Mery Velásquez se desenvuelve como pez en el agua en la red, pero no vive pegada al computador. Es una mujer orgullosa de su madurez y de su buena estampa. Tiene 60 y se ve rozagante.
Es bacterióloga, pero como vivió muchos años fuera del país, nunca ejerció. Y cuando regresó, la única posibilidad de trabajo se la dio Yanbal. Empezó como consultora, con su catálogo debajo del hombro, y hoy tiene nivel de directora.
Su trabajo se mueve por Internet y por eso aprendió a defenderse en este medio. Está en contacto con sus amigos y familiares en Facebook, lee los periódicos por esta vía y chatea, con una videocámara, con su hijo de 33 años que vive en Estados Unidos. Y está aprendiendo a manejar Skype.
Roberto Gómez es un periodista bogotano especializado en turismo. Tiene 62 años y se siente como un roble. "Voy a trabajar hasta media hora antes de morirme", dice al descartar la idea del retiro.
Separado hace 10 años y padre de dos hijos que viven en Europa, se declara feliz con su soltería y con su forma de vida. Nunca amasó una pensión y, si la tuviera, tal vez viviría más relajado. Pero no se arrepiente. Asegura tener el espíritu suficiente para seguir trabajando. Él hace parte de la inmensa mayoría de adultos mayores que en Colombia no goza de una pensión: solo 2 de cada 10 la tienen.
De acuerdo con datos del último Censo, cerca de 3'800.000 personas en Colombia tienen 60 años o más. Tres millones de adultos con 55 años o más están clasificados en los niveles 1 y 2 del Sisbén.
Precisamente sobre este tema el médico Cano aclara que no es lo mismo un profesional con una buena condición económica que un obrero que solo quiere descansar al alcanzar la pensión. Y advierte que el panorama empeora cuando la persona no tiene la posibilidad de pensionarse.
En el 2050, Colombia dejará de ser un país joven, según proyecciones del Dane. Para entonces, la población mayor de 55 años superará en número, y por primera vez en la historia del país, a los menores de 15 años.
El abogado Julio Ballén, otro feliz sesentón, no se siente viejo en lo mínimo. Se pensionó hace un año y aunque no se retira del todo, quiere una vida más reposada. Tiene una pequeña parcela donde cultiva papas y hortalizas, y litiga de vez en cuando. Ballén cree que solo planeando la vida y preparándose para una vejez digna es posible llegar a esta edad con la tranquilidad que él goza.
Sexo sin fecha de vencimiento
La generación de los 60 tampoco está resignada a que su sexualidad caduque. En España, el 60 por ciento de los mayores de 65 años afirma tener una vida sexual activa, con un promedio de cuatro contactos al mes, según un estudio reciente de la Sociedad de Medicina de Familia.
El 40 por ciento restante está conformado por personas con problemas de salud que les impide la satisfacción sexual y por viudos o que no tienen pareja.
De acuerdo con una encuesta publicada por el New England Journal of Medicine, en el 2008, el 73 por ciento de los estadounidenses entre 57 y 64 años tienen una vida sexual frecuente. Entre los 65 y los 75 años, la cifra baja al 53 por ciento y disminuye aún más (26 por ciento) entre los mayores de 85.
Opina el geriatraJorge F. Paz, de la Fundación Santa fe
La expectativa de vida actual, al cumplir 60, es de casi 20 años más. Esto quiere decir que el adulto mayor de hoy, frente a dos o tres décadas atrás, tiene un largo e importante papel en la sociedad. "Antes, cuando las personas cumplían 60, llegaban a una vejez dependiente de la familia, enfermo, solo y con múltiples dolores", comenta el especialista. Ahora, el verdadero viejo es el que supera los 80.
Además, agrega, que entonces los de 60 y más no eran muy valorados por la sociedad; se daba por hecho que ya habían cumplido su papel en la vida.
"El colombiano de más de 60 años era parte de un pequeño grupo caracterizado por exclusión y vulnerabilidad, a diferencia del de hoy, que hace parte de un grupo cada vez mayor, con mejores opciones y reconocimiento", concluye.
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