27 de julio de 2016

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25 de julio de 2016

Logisfashion Colombia incorpora a Federico Camacho como nuevo director general

Logisfashion, el primer operador logístico de la industria de la moda y la industria textil, ha incorporado a su división de Colombia un nuevo director general.

El cargo lo ocupa Federico Camacho, profesional con más de diez años de experiencia internacional en gestión comercial y planificación de la demanda en empresas multinacionales como Ripley, Johnson & Johnson o Falabella. Camacho es licenciado en Economía por la Universidad de los Andes (Colombia) y ha realizado el MBA en el Instituto Tecnológico de Monterrey (México).

Según Juan Manzanedo, CEO de Logisfashion, “Federico Camacho posee un amplio conocimiento del mercado retail colombiano, lo cuál va a impulsar la perspectiva de crecimiento de la compañía en el país. Estoy convencido de que con Federico vamos a alcanzar nuevos hitos dentro de nuestra planificación estratégica en LATAM”.

Logisfashion inició operaciones en Colombia hace poco más de un año, donde hasta el momento cuenta con tres almacenes nacionales, uno en Cartagena y dos en la Zona Franca de Bogotá, uno de los cuáles es in house de Pepe Ganga. En este país, el operador textil cuenta con una cartela de clientes de la talla de Adidas, North Face, Carolina Herrera o Pepe Ganga, entre otros.

Van 40 niños wayús muertos en La Guajira por problemas alimenticios

Esta fin de semana murieron otros dos. Uno en una clínica de Barranquilla y el otro en La Guajira.

A 40 se eleva el número de niños wayus muertos por problemas de salud relacionados con la desnutrición. Los dos últimos casos fueron reportados el fin de semana, el primero en una clínica de Barranquilla y el otro en La Guajira.

En la capital del Atlántico falleció el sábado una menor de 2 meses de nacida, que llegó a la ciudad hace 12 días con problemas de desnutrición. Ese mismo día, en la ranchería en zona rural de la alta Guajira, murió otra niña, quien presentaba un estado de desnutrición elevado, y pese a los esfuerzos de la familia no se pudo recuperar.

La Asociación de Autoridades Tradicionales Shipia Wayuu de Manaure volvió a reclamar al gobierno Nacional que cumpla con las medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para proteger esta comunidad. 

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) adelanta desde el 2014 un diagnóstico en el que se han identificado poco más de 1.500 rancherías, en las que habitan unas 83.000 personas (19.000 familias), 15.000 de ellas niños. De esos 15.000 encontramos 900 con desnutrición aguda o aguda severa.

Una de las prioridades del instituto es vincular a los niños wayús menores de 5 años a sus programas de primera infancia. La entidad cuenta con centros de desarrollo infantil (CDI), pero también plantea modalidades familiares para la atención.

Frente a las muertes por desnutrición en La Guajira, en el 2014 se reportaron 48 casos, según el Instituto Nacional de Salud. En el 2015, el número bajó a 38. En lo que va de este año ya se han registrado 40 casos.

Los CLAP han fracasado por falta de productos, discrecionalidad y corrupción

Especialistas aseguran que el gobierno carece de una base social organizada para distribuir los alimentos. Los beneficiarios se quejan del contenido de las bolsas.

El presidente Nicolás Maduro anunció el 13 de abril la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción con el argumento de que comenzaba “una revolución económica en el sistema de distribución de alimentos por la vía del socialismo”, y al frente de esa gestión designó al
dirigente del PSUV Freddy Bernal. A casi cuatro meses de su implementación, especialistas coinciden en que ese mecanismo fracasó porque persisten la escasez de bienes prioritarios, la discrecionalidad en la entrega de las bolsas y la corrupción. Además, se ha incrementado el descontento social.

La nutricionista Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria, afirmó que los CLAP estaban llamados al fracaso desde el principio: “Tenían que contar con alimentos para distribuir, pero disponían de muy poco. También debían funcionar a partir de una base social organizada para distribuir las
bolsas, y el gobierno no la tenía”. Añadió que no hubo metodología para seleccionar a los beneficiarios, por lo que los integrantes de los CLAP fueron los más favorecidos.

Laura Villegas, habitante de La Quebradita II, contó: “Mis vecinos me han dicho que la gente que colabora allí sale todos los días con bolsas, mientras que a nosotros nos venden una vez al mes”. Aseguró que desde que se iniciaron los CLAP ha recibido dos bolsas. La primera contenía harina de
maíz, leche y pasta, mientras que a la segunda le agregaron aceite y pollo, pero estaba descompuesto.

Daniel González, habitante del barrio Andrés Eloy Blanco, en el 23 de Enero, denunció que el CLAP de su sector entrega las bolsas de comida arbitrariamente y cobra de más. “Antes era una por familia; ahora te la entregan solo si hay niños pequeños en la casa. Además, los CLAP me cobraron 100 bolívares por el transporte para subir la comida a mi casa”, dijo.

También se quejó del precio: 4.000 bolívares, pues le pareció mucho para lo que traía y porque el contenido no era igual. “Había dos tipos de bolsa, algunas tenían pollo pero otras solo incluía un kilo de arroz, uno de pasta, leche, dos litros de aceite y una mantequilla, aunque costaban lo mismo”,
expresó González.

Algo similar le ocurrió a Yorgelis Gutiérrez, vecina del barrio San Pablito, en Ruiz Pineda: “Me ha llegado 2 veces en 3 meses, pero para recibirla tuve que pagarle al consejo comunal un ticket de 50 bolívares para que me incluyeran en la lista”.

Raffalli considera que las denuncias de cobro adicional y la inconsistencia en el contenido de las bolsas evidencian la falta de transparencia en la gestión de los CLAP. No rinden cuentas ni son auditables. Tomás Socías, especialista agroalimentario, señaló que una de las causas del poco alcance y del fracaso de los CLAP “es la corrupción interna y el desvío discrecional de los productos”.

Instrumento político. Ingrid Mújica vive en la calle 16 de El Valle, donde a los vecinos que se oponen al gobierno no les entregan las bolsas. “En el barrio conocen mi posición y me discriminan”, aseguró. El viernes antepasado, gracias a que la madrina de su hija entró al consejo comunal, pudo obtener una con tres productos. Sin embargo, no está de acuerdo con el mecanismo: “Tengo el derecho de comprar comida sin importar si soy opositora al gobierno”.

Rafalli indicó que el carácter discriminatorio de los CLAP también actúa en su contra porque los ciudadanos deben pertenecer a un consejo comunal para ser beneficiarios. “Un estudio de Hinterlaces encontró que 74% de los venezolanos están fuera de los CLAP”, dijo.

Lo que sí logró demostrar ese mecanismo fue el poder ciudadano, manifestó la experta. “Cuando el gobierno anunció que los productos regulados no serían vendidos en los supermercados para entregárselos a los CLAP, la gente se movilizó. Los bachaqueros salieron a protestar porque sintieron que perderían su principal proveedor de bienes a precios controlados, y los consumidores lo hicieron en rechazo de la medida porque no formaban parte de los consejos comunales”.

Colombia y Venezuela habilitarán circulación por puentes binacionales

Los cruces fronterizos fueron cerrados el 19 de agosto del año pasado por orden del presidente de la República, Nicolás Maduro.

Los gobiernos de Colombia y Venezuela habilitarán en los próximos días para la circulación de personas, los puentes que unen a los dos países, que fueron cerrados hace casi un año, informaron fuentes oficiales.

“En pocos días, comunidades de frontera podrán transitar, en ambos sentidos, los puentes internacionales que unen a Colombia y Venezuela en condiciones de normalidad”, señaló la cancillería colombiana en un comunicado.

Los cruces fronterizos fueron cerrados el 19 de agosto del año pasado por orden del presidente de la República, Nicolás Maduro, como parte de una campaña contra el narcotráfico y presuntos paramilitares en la zona.

Sigue crecimiento de Dipsa Food Snacks

Luz Marina Rojas, fundadora de la empresa Dipsa food snacks

La empresa Dipsa food snacks, 100% colombiana, se ha consolidado como una de las marcas de alimentos saludables con mayor proyección internacional.

Gracias a su innovación emprendimiento, fue una de las empresas seleccionadas por el Presidente de Estados Unidos Barack Obama para participar en la séptima versión de la Cumbre Mundial del Emprendimiento (GES 2016)

Su fundadora, Luz Marina Rojas, ha sido reconocida internacionalmente como mujer emprendedora e innovadora, gerencia esta empresa que nació en el 2005 a partir de su sueño de alimentar a los niños Colombianos con productos de alto valor nutricional y con la ilusión de que ningún niño sufriera de mal nutrición.

El primer paso para esta empresa fue la innovación, y el estudio intensivo de sus ingredientes, siendo estos la premisa de la compañía la a la hora de consolidarse como una marca exitosa, que con el desarrollo de productos saludables, naturales, nutritivos y deliciosos ha logrado incursionar en el mercado de países como México, Panamá, Perú, España y Estados Unidos donde recientemente abrió su nueva oficina comercial.

Según la empresaria “los mayores tropiezos han sido la reglamentación para entrar en países como México y España, además del trabajo e inversión que se requiere para el posicionamiento de la marca, el control de la cadena logística cuando hay más de tres intermediarios para llegar al consumidor final”.

“Nuestra gran oportunidad de entrar al mercado americano fue en el año del TLC con Estados Unidos, donde se nos abrieron las puertas para llegar con un producto novedosos, autentico de nuestro país y con cero arancel”.

La compañía Dipsa maneja siete líneas de productos: barras con semillas de frutas exóticas colombianas, barras con nueces, frutos secos, semillas, cereales, vegetales, granolas y frutas deshidratadas, además de manís grageados con chocolate, picante habanero entre otros. Todos los productos cuentan con un alto contenido de nutrientes y con los más altos estándares de calidad.

El uso de las tarjetas de crédito y débito sigue creciendo en Latam

El uso de las tarjetas de crédito y de débito en América Latina mantiene una tendencia claramente ascendente en los últimos años. La modalidad de débito crece a un ritmo superior a la de crédito en Brasil, México, Perú y en menor medida en República Dominicana, Colombia y Chile, de acuerdo con el último Informe Tecnocom sobre Tendencias en Medios de Pago.

Latam

La región de América Latina en su conjunto se encuentra en un avanzado estado de adopción (59,5% del total de tarjetas en circulación y 85,41% de transacciones), por detrás de la Eurozona (83,5% y 96,6%) pero delante del resto de regiones del mundo, tal como recoge EMVC para el último trimestre de 2014, de acuerdo a los datos facilitados por las entidades financieras afiliadas a las principales marcas de tarjetas (American Express, Discover, JCB, MasterCard, UnionPay y Visa).

Chile

Con una tasa de crecimiento anual compuesto del 17,8% para el periodo 2009-2014, Chile se mantiene como el país que anota un mayor avance, sobrepasando los 18,4 millones de unidades de débito, crecimiento apenas superior al registrado por México (17,2%). El caso de Chile fue singular en 2014, ya que su uso aumentó en un 52,4% en el último año, al haberse autorizado la participación de Banco Ripley en la sociedad de apoyo al giro bancario CAR S.A. incorporando así en este dato agregado los productos de tarjetas de la casa Ripley y MasterCard. Así, las tarjetas de crédito bancarias totalizan 10,0 millones (desde los 6,5 millones registrados en 2013). En este país, el proceso de migración del parque de tarjetas con banda magnética hacia plásticos con chip o inteligentes iniciado en 2012 exigido por EMV se encuentra avanzado, aunque no se prevé que concluya hasta finalizado el 2015, a diferencia de Brasil y México, que se encuentran más adelantados por haber iniciado la migración con anterioridad.

México

México también ha registrado un crecimiento significativo del número de tarjetas, acumulando 163 millones de unidades a cierre de 2014, casi todas afiliadas a Visa o MasterCard. De este conjunto, 134,5 millones corresponden a la modalidad de débito y 28,5 millones a la de crédito bancario, registrándose un mayor crecimiento en el primer tipo de tarjetas (30,4% en 2014 frente al 10,3% en el caso de las de crédito, tal como reflejan las Figura 7 y Figura 8). Nuevamente se observa la preferencia por las tarjetas de débito sobre el crédito, ya que hoy existen casi cinco tarjetas de débito por cada tarjeta de crédito en el país azteca (4,7 en 2014 vs. 2,8 en 2009). Atendiendo al número de operaciones, las tarjetas de débito totalizaron 2.854 millones en 2014 (frente a 2.509 millones en 2013), mientras que el número de transacciones realizadas con tarjetas de crédito fue de 668 millones (frente a 638 millones de 2013).

Estos datos ponen de manifiesto que el uso del plástico como medio de pago ha seguido una tendencia creciente especialmente en la modalidad de débito (en crédito, el ritmo de crecimiento se ha visto reducido a la mitad en el último año en un contexto de ralentización del crecimiento de la economía, de un 8,6% a un 4,7%, mientras que en débito ha aumentado de un 8,6% a un 13,7% en el último año) y que continuará conforme se vaya bancarizando la población. El proceso de reforma financiera iniciado en México en 2013 e intensificado en 2014 busca universalizar el acceso y uso de los medios de pago electrónico, entre ellos las tarjetas, por medio de una mayor liberalización de las infraestructuras y redes de procesamiento, reducción de precios y mejora de la transparencia, tal como queda descrito en el capítulo “Al detalle” de este Informe.

Perú

Junto a México, otro país referente en materia de inclusión financiera es Perú, que ha visto crecer la proporción de tarjetas de débito respecto al crédito en los últimos años (2,6 en 2014 vs. 2,4 en 2009) provocado por un aumento en el número de plásticos de débito (10,3%% en el último año) superior al registrado en crédito (3,3%). En total, se trata de un parque de 22,3 millones de plásticos, medio millón menor al registrado el año anterior. Analizando la intensidad de uso que los peruanos han hecho en el último año de sus tarjetas, destaca el crecimiento (14,1%) del número de operaciones realizadas con tarjetas de débito, muy superior al registrado con las de crédito (1,8%), lo que contrasta con lo observado el pasado año cuando señalábamos el predominio del uso de tarjetas de crédito para realizar retiros en efectivo. Este cambio de tendencia estaría dejando de contribuir al problema de sobreendeudamiento que Perú viene sufriendo en los últimos años.

Colombia

En Colombia, el uso de las tarjetas de débito y crédito (en compras nacionales) ha venido aumentando de forma sostenida a lo largo de la última década y representan en 2014 el 4,9% del valor total de las operaciones. Su participación en el volumen total de las transacciones representó el 65,2%, seguida de las transferencias (débito y crédito) con el 15,8% (63,9% en valor), y el cheque, con el 3,9% (23,0% en valor). A su vez, se acentúa el crecimiento más pronunciado en el parque de tarjetas de crédito con respecto a las de débito que veníamos apuntando en los últimos años: mientras que en 2009 por cada tarjeta de crédito existían 2,1 tarjetas de débito, en 2014 esta proporción se reduce a 1,6. En diciembre de 2014, según la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), 2.290.819 tarjetas de crédito sobre un total de 12.684.370 unidades en circulación correspondían a las alianzas de co-branding entre el sector financiero y las grandes cadenas retail del país como las de los almacenes Tuya (Bancolombia), Ripley, La Polar o Carrefour (en alianza con Colpatria), representando más del 18,0% del total que circula en el mercado (sin considerar 1.178.717 de tarjetas emitidas por el Banco Falabella). Estas tarjetas continúan consolidando su creciente participación en la concesión de créditos al consumo en Colombia.

República Dominicana

En República Dominicana se replica la tendencia observada para Colombia en el mismo periodo: mayor crecimiento de las tarjetas de crédito (+7,1%) sobre las de débito (+4,4%), aunque a un ritmo menor porque el último año las de crédito se vieron reducidas en más de 140.000 (-5,7%), manteniendo las de débito su predominio en cuanto al número de plásticos en circulación (3,5 millones de tarjetas de débito frente a 2,3 millones de crédito). Con tarjetas de crédito y de débito se realizan el 79,4% de las operaciones con medios de pago electrónico de bajo valor en el país (7,9% del valor total de las mismas). Los porcentajes correspondientes en 2009 fueron de 64,7% y 3,4% respectivamente, denotando una clara tendencia al creciente predominio de este medio de pago entre la población dominicana.

Ticket medio

En lo que respecta al ticket promedio de los pagos realizados con tarjetas de débito y crédito, observamos en la Figura 10 que en todos los países de estudio, salvando la excepción de Colombia (promedio de gasto superior a la media en la región, de USD 60 por transacción), el uso de las tarjetas de débito presenta un comportamiento similar en cuanto al gasto efectuado por transacción de pago, en torno a los USD 30 en los casos de Brasil, Chile, México, Perú y Dominicana. Por su parte, las tarjetas de crédito presentan un comportamiento más desigual entre los países de la región, con un comportamiento más dispar entre el débito y el crédito en los casos de Chile (ticket promedio de USD 92), Colombia (USD 120), así como Perú (USD 106), mientras que México (USD 53) y Dominicana (USD 57) apenas duplican el importe promedio de las transacciones de pago a débito.

Transacciones

La intensidad de uso de las tarjetas presenta comportamientos distintos en función de su modalidad (crédito, débito). En débito, Chile muestra una mayor intensidad de uso, con cerca de 45 transacciones por habitante y año, que contrasta con las menos de 10 operaciones en Dominicana. En España, al igual que Brasil, el uso se sitúa en torno a las 30 transacciones, a razón de 2,5 por mes. En el caso del crédito existen dos grandes comportamientos: por un lado, la mayor intensidad de uso la presenta España, de nuevo alcanzada en el último año por Brasil, con cerca de 27 transacciones por habitante y año. Por otro, con menos de 10 transacciones por habitante, encontramos al resto de países, salvo Chile que desde 2011 ha experimentado un salto cuantitativo.

En global (sin distinguir entre crédito y débito) también se muestran dos grupos de países en función de la intensidad de uso de las tarjetas: España, Chile y Brasil por un lado (más de 50 transacciones/habitante y año); México, Perú, Colombia y República Dominicana por otro (menos de 30 transacciones/habitante y año). A mayor intensidad de uso de las tarjetas, mayor generación de ingresos por comisiones de intercambio y adquirencia, que dependen del número de transacciones, del importe de las mismas y de las tasas aplicadas.

Lo anterior deriva en un indicador de interés para las entidades: el gasto anual con tarjeta, diferenciando entre débito y crédito (2014), asciende a USD 650 en débito y USD 2.220 en crédito para el promedio de la región latinoamericana, tal como recogen las Figuras 12 y 13. La tendencia creciente es más acusada en el caso del crédito que en débito, donde se observa un pequeño descenso en el último año. Ello debe ser aprovechado por las entidades emisoras para rentabilizar en mayor forma los plásticos emitidos, especialmente en la modalidad de crédito en la medida en que lleva asociada la funcionalidad de financiación, con potencial generación de ingresos financieros asociados a este medio de pago.