Cuando los padres tienen un hijo favorito
Mi mamá se guiaba por un principio: era parte de sus creencias el no mostrar favoritismo. Si dos de nosotros le preguntábamos cuál de nuestros dibujos le gustaba más, ella siempre respondía que le gustaban los dos dibujos por igual. Cuando trataba de engañarla diciéndole que yo había hecho los dos dibujos, ella sabía que mentía; entendía que los niños continuamente intentan obtener pruebas de quién está primero y quién está después. Y al final de su vida, si alguien trataba de hacer que mi madre cayera en el elogio público, diciendo, respecto a un acontecimiento o logro específico: “Ah, debes estar tan orgullosa de tu hijo o hija”, ella respondía con un firme: “Sí, me siento orgullosa de todos mis hijos”. Sus padres, en la década de los 30, no se preocupaban por dar a los niños el mismo trato: el niño era el niño; las niñas eran la lista y la bonita. Barbara Howard, una pediatra de desarrollo conductual que es presidenta de Total Child Health y profesora asistente de pediatr...