19 de agosto de 2016

Cebolla peruana, la que hace llorar a los productores en Norte de Santander


No es la cebolla la que hace llorar a agricultores y distribuidores sino su precio que no es rentable para aquellos que dedican su trabajo constante para subsistir del producto.

La siembra de cebolla ocañera fue reemplazada por su similar de Perú. La decisión de los productores de Ocaña se dio porque el rendimiento de la semilla del vecino país es muy superior a la local. Mientras que una hectárea de tierra sembrada con semilla de cebolla ocañera produce 200 bultos, en ese mismo espacio la semilla peruana puede dejar tres veces más.

Y es que según los propios cultivadores, una libra de semilla peruana regada puede estar dando 130 bultos. Esta es de buena calidad y se creería que así mismo sería la ganancia para los agricultores. Pero no es así, pues al tiempo que se produce en Ocaña cebolla peruana, esta sigue llegando en grandes cantidades a competir con la sembrada por los productores de la región. Esto implica que el precio de la carga caiga de manera escandalosa.

Los tiempos de la bonanza de la cebolla ocañera que un día tuvo renombre nacional pasaron al recuerdo y en los últimos años tras el ingreso de la hortaliza importada sin ningún control, todo se va en pérdidas para los cultivadores. Pero hay otros análisis propios de la sabiduría popular campesina y es que “la tierra ya no es propicia para cultivar la cebolla ocañera, tal vez por el cambio climático”, dice Luis Hernán Plata, cultivador del corregimiento Aspasica. “Para competirle a la cebolla peruana es con la misma cebolla peruana”.

El origen de esta lucha de cebollas es tan simple como turbio. Precisamente la cebolla peruana se hizo conocer en esta región por su descontrolado ingreso que puso a la cebolla local con el precio por el piso. La llegada de tractomulas cargadas con cebolla peruana de contrabando se convirtió en la competencia desleal para los productores de esta región del Norte de Santander. Sin que nadie se lo explicara, el producto peruano hacía su aparición a un precio muy inferior a la común.

Así las cosas, actualmente no es la cebolla la que hace llorar a agricultores y distribuidores sino su precio que no es rentable para aquellos que dedican su trabajo constante para subsistir del producto. “Hoy se consigue cebolla a 60 mil pesos la carga, lo que no le da al campesino ni para el flete”, dice Federico Vega Galeano, quien se dedica a distribuirla.

El mercado de Ocaña es el escenario donde diariamente se escoge y empaca cebolla peruana cultivada en municipios como Ocaña, Ábrego, La Playa de Belén. Ramón Elías Guerrero, quien trae cebolla de Bucarasica, dice que “transportarla en el carro cuesta doce mil pesos, tengo sembradas unas 500 eras de cebolla -una hectárea- en las que he invertido diez millones de pesos y por la que traje a Ocaña me dan tres millones de pesos, no hago ni para los obreros”. Debido a este panorama, las pérdidas del sector cebollero de Ocaña se calculan en siete mil millones de pesos por cuenta de la llegada del producto peruano por lo que están por declararse “en la olla”, dijo otro productor. Nelson Rueda, quien comercializa con cebolla peruana, dice “que traen la cebolla del campo para botarla”.

Amado Durán, presidente de la Asociación de Cebolleros del corregimiento Aspasica, manifiesta que la región, que ha sido tradicionalmente cebollera, se acabó por culpa de la cebolla peruana la cual dejan entrar –paradójicamente- como arroz”. De la cebolla ocañera solo queda el recuerdo de cuando no tenía ninguna competencia. “Se movía la roja o la común, gustaba en todas las plazas, pero ahora es imposible competir con la peruana porque llega demasiado barata”, manifiesta Encarnación Ballesteros, otro comerciante afectado, quien además explica que cuando no hay cebolla traída de Perú el precio de la sembrada en la zona se puede poner en 280 o 300 mil pesos la carga -dos bultos-. “Pero una vez llega la peruana desde ese país a competir con la cultivada en la región el precio se baja a 40 mil pesos lo que lleva al campesino a la pérdida”.

Para conjurar en algo la situación, se presentaron desde la Secretaria de Desarrollo Rural de Ocaña al Ministerio de Agricultura cinco proyectos para retomar el cultivo autóctono de la región como es la cebolla roja e impulsar su comercialización a través de una estrategia de mercado directo y darle a la cebolla ocañera el reconocimiento que un día tuvo. Mientras tanto cultivadores como distribuidores esperan una respuesta del gobierno nacional, seguirán dándose la pela en la provincia de Ocaña cultivando cebolla aunque les saque muchas lágrimas.

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