7 de septiembre de 2016

Marihuana, legalización, dependencia y efectos en la población

Con fines medicinales, en diciembre de 2015 el Ministerio de Salud reglamentó el uso de la marihuana, y en mayo de 2016 el Congreso de la República aprobó la ley. Surgen preguntas al respecto sobre motivaciones que van desde el tráfico ilegal de drogas, el uso para medicamentos y los impactos en salud pública.

Mientras Colombia se considera un país avanzado en el tema jurídico al legalizarla; en cambio, en los Estados Unidos la Drug Enforcement Administration –DEA- se niega a sacarla de la lista de sustancias peligrosas no susceptibles de uso médico; allí la marihuana permanece al lado del LSD, la cocaína y otras sustancias de esta índole.

La Federal Drug Administration –FDA- piensa que, aunque en los últimos años cuidadores y pacientes, asociados principalmente con el manejo paliativo en cáncer, acuden a la marihuana como alternativa para tratar dolor, náuseas y convulsiones, aún no dispone de estudios con un nivel suficiente de evidencia que garantice la seguridad y trazabilidad al utilizarla para tales fines.

Sin certezas absolutas la FDA no da el VoBo. En cambio, en nuestro país la tesis que justifica su legalización no es congruente con la realidad sobre el tráfico de drogas. Llama la atención el comentario del Observatorio de Drogas de Colombia acerca de los cultivos: “Aunque el cultivo sobrevive, este se destina fundamentalmente a atender la demanda interna”. ¿Qué datos verídicos hay al respecto?

Podemos inferir, entonces, que no hay movimiento significativo para exportación ilícita y su legalización no garantiza el control sobre su comercialización. Sin embargo, tal parece que brinda alternativas a los campesinos que han vivido de su cultivo y comercialización ilícita.

Así las cosas, ¿la legalización controla el nicho del mercado para uso recreativo?

Miremos qué dicen los investigadores de la salud al respecto.

En el 2001 un artículo del British Medical Journal concluye que “la marihuana no es más efectiva que la codeína en el dolor y tienen efectos depresores sobre el sistema nervioso central que limitan su uso. Su introducción generalizada en la práctica clínica para el manejo del dolor es, por tanto, indeseable. En el dolor postoperatorio agudo no se debe utilizar”. Se requieren más estudios controlados sobre el uso de los cannabinoides para el tratamiento de la espasticidad y el dolor neuropático.

En el 2009 un grupo del King College de Londres publicó un artículo en el que muestra como los tetra hidrocanabinoles (substancias que se encuentran en la marihuana) producen efectos adversos serios en consumidores habituales, como trastornos psicóticos y ansiedad.

Algunos estudios sobre patologías específicas, como la esclerosis múltiple, han demostrado cierto alivio, al igual que el manejo de casos de vómito de difícil manejo y situaciones específicas asociadas a infección por VIH; sin embargo, faltan estudios serios y contundentes que permitan dar claridad a los límites de su uso.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud –OMS-, dirigido por Wayne Hall, y realizado durante veinte años, en el 2014 presentó unas conclusiones devastadoras para los defensores de su inocuidad:
Uno de cada seis adolescentes que regularmente fuman la droga se vuelven dependientes.
Se duplica el riesgo de desarrollar trastornos psicóticos, incluyendo la esquizofrenia.
El uso intensivo en la adolescencia parece??? perjudicar el desarrollo intelectual.
Conducir después de fumar cannabis duplica el riesgo de tener un accidente de tránsito.
El autor del estudio, dijo: “Si el cannabis no es adictivo, entonces tampoco lo es la heroína”.

Ante la firma del acuerdo para la finalización del conflicto en Colombia con la guerrilla de las Farc; se esperaría que no sigan participando en su cultivo y comercialización de drogas ilícitas.

Al suceder esto los cultivos de marihuana podrían ser sustituidos otros cultivos. Pero con las licencias de uso medicinal que ahora existen en nuestro país ¿cómo se van a manejar las indicaciones clínicas si no hay estudios serios al respecto? ¿Cómo manejar las necesidades de consumo interno recreativo que serán persistentes?

¿Al legalizar la marihuana se tuvieron en cuenta otros aspectos que superan lo puramente medicinal? Todo parece indicar que se avecina un serio problema de salud pública relacionado con la adicción. La legalización no borra el impacto del abuso del consumo recreativo.

Veremos en los próximos años cual será el verdadero impacto en la salud de los colombianos. ¿Serán grandes los beneficios derivados del uso de la marihuana? ¿Habrá disminuido el consumo y la cifra de adictos?

Colombia, país de leyes que en ocasiones quieren solucionar con decretos y leyes problemas que superan la realidad. Lo legal no necesariamente es ético ni completamente saludable.

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