11 de mayo de 2016

Wayúu protestan por miles de niños indígenas muertos en La Guajira

Doce mil son los niños indígenas Wayuú, menores de cinco años de edad, que según líderes de esa comunidad han muerto desde el 2012 a la fecha

Doce mil son los niños indígenas Wayuú, menores de cinco años de edad, que según líderes de esa comunidad han muerto desde el 2012 a la fecha, 27 de esos decesos se han presentado en lo que va corrido del 2016, afirman.

Esta cifra contrasta con los datos que al respecto maneja el Estado, y que dan cuenta de poco más de cuatro mil menores fallecidos por cuenta de la hambruna que azota a La Guajira, departamento del norte de Colombia. La disparidad quizás radica en que no todos los niños han sido registrados ante las entidades oficiales.

“Esto es nada más y nada menos que el exterminio de un pueblo”, dice Remedios Uriana, del pueblo Wayuú, y una de las mujeres que se hizo presente este miércoles en la Plaza de Bolívar de Bogotá, para protestar por el descuido en que el Estado mantiene su departamento y su comunidad.

Movimiento de las mantas negras

Pasadas las seis de la mañana el centro de la Capital de la República se vio inundado por cientos de mujeres quienes, como Remedios, vestían una manta negra -vestido tradicional de las Wayuú- la misma que les sirvió para denominar la protesta.

‘Movimiento de las mantas negras’. Así llamaron a este acto simbólico que cobró vida en el país, paradójicamente para rechazar la muerte de miles de menores de edad. “Lo que estamos reclamando son políticas claras desde el Gobierno”, dice Remedios que junto a mil personas, aproximadamente, se concentró en el centro de Bogotá llevando consigo 600 pequeños ataúdes, signo del drama que representa; no sólo en los Wayuú -ícono en este drama- sino también en las comunidades Embera, Pastos y Pijaos, entre otros, la muertes de sus infantes.

Pero esa comunidad no estuvo sola. A la plaza, enmarcada por el Congreso de la República, la Alcandía Mayor de Bogotá, la Catedral Primada y el Palacio de Justicia, llegaron desde tempranas horas miembros de diferentes etnias en gesto de solidaridad.

El pueblo muisca, como dueños ancestrales del territorio donde se asienta la Capital, iniciaron la jornada con ritos de bienvenida y de apoyo a los comuneros del norte.

Al lado de estas madres, vestidas de luto, estuvieron fundaciones como Funcai y la Onic, además de integrantes de distintos partidos políticos como Ángela Robledo (Partido Verde).

“Si nosotros resolvemos el problema del agua, resolvemos también el de la comida”, señaló Remedios al rechazar el asistencialismo a que los quiere acostumbrar el Estado. “Lo que queremos es que nos doten de molinos de viento, de pozos profundos, de plantas desalinizadoras, etc, pero que sean políticas que duren”, dijo.

Se espera que en los próximos días, y hasta tanto el Gobierno se manifieste de manera concreta y positiva, se seguirán presentando manifestaciones pacíficas como esta. Por ahora las diferentes comunidades oran para que decenas de menores quienes han debido ser internados en distintos hospitales de Barranquilla, Riohacha y varios municipios, vivan.

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