¿Cómo nos ha impactado la cuarentena?

El uso obligatorio de tapabocas, pico y género, implementación de lavamanos, pico y cédula, entre otras, son algunas de las disposiciones con las que se busca evitar un foco importante de contagio en la plaza de Corabastos, adicionalmente se impondría una restricción en la operación para que no supere el 35 % al igual que sucede con Transmilenio./ Foto: José Vargas-El Espectador

Un estudio de Profamilia, réplica de una investigación del Imperial College de Londres, recopiló datos sobre la respuesta social a las medidas tomadas frente al COVID-19. El lunes 16 de marzo de 2020, el gobierno de Colombia anunció acciones para controlar el COVID-19. Estas recomendaciones afectaron directamente a toda la población e incluyen: reducir contacto físico; reducir la movilidad y suspender viajes innecesarios; comenzar a trabajar desde casa; evitar eventos sociales masivos y otros lugares sociales similares, y aislarse en casa durante 14 días si alguien en el hogar tiene temperatura alta o una tos nueva y continua, o si llegó de un viaje internacional; aumentar la frecuencia del lavado de manos y uso de tapabocas en transporte público.

Para capturar el sentimiento público hacia estas recomendaciones, la Asociación Profamilia desarrolló una encuesta en línea a través de SurveyMonkey. La encuesta fue completada por 3549 personas en Colombia entre el 8 al 20 de abril de 2020. Los resultados arrojaron los siguientes datos:

El 98% piensa que la pandemia de COVID-19 es un problema grave en Colombia.
El 90% está preocupado porque alguien de la familia se contagie de COVID-19.

El 88% está preocupado porque alguien de la familia tenga una emergencia y no reciba atención.

El 46% considera que es probable que se contagie bajo las actuales medidas del gobierno colombiano.

El 92% de los adultos informó haber tomado al menos una de las siguientes medidas para protegerse de la infección por COVID-19: 85% de los adultos mayores (60 años y más) se aisló voluntariamente o acató el aislamiento obligatorio del gobierno.

El 82% redujo la movilidad (evitó salir, usar el transporte público y viajar)

El 79% con algún síntoma se aisló voluntariamente y/o acató el aislamiento del gobierno.

El 78% aumentó frecuencia del lavado de manos y uso de desinfectante, alcohol y/o gel antibacterial.

El 73% evitó salir a eventos sociales y lugares concurridos.

El 70% evitó saludos de beso y apretón de manos.

El 69% acató inmediatamente el aislamiento preventivo obligatorio del gobierno.

El 63% evitó usar transporte público.

El 46% entró en autoaislamiento (cuarentena voluntaria) antes de que lo decretara el gobierno.

El 32% empezó a trabajar desde su casa.​​​​​​​

¿Quiénes hacen resistencia a las medidas?
Este estudio revela que en el país existen al menos tres grupos de personas que están respondiendo a la pandemia y las medidas de distanciamiento físico de diferentes formas: quienes se resisten a la situación (34%), quienes sufren por su causa (26%) y, quienes la aceptan (40%). En el grupo de personas que hacen resistencia 40% son hombres; 68% son menores de 39 años; 40% tiene ahorros. 

En el grupo de personas que sufren a causa de la pandemia, 73% son mujeres, 64% menores de 29 años, 55% tienen un ingreso familiar promedio superior a $2 millones de pesos, 61% ha tenido alguna enfermedad crónica. En el grupo de personas que se adaptan a la situación, el 76% son mujeres, el 43% mayores de 49 años, el 36% tiene ahorros y, el 63% no ha tenido enfermedades crónicas.

El 69% acató el aislamiento preventivo obligatorio del gobierno. Este porcentaje fue menor (64%) entre los adultos jóvenes (25-29 años). En general, 83% está logrando cumplir con el aislamiento preventivo y el distanciamiento físico. 77% siente que cumpliendo con al aislamiento contribuye a detener el COVID-19.

Las prácticas de higiene como lavarse las manos (78%), evitar saludos de beso y apretón de manos (70%) y usar tapaboca (69%) tuvieron mayor probabilidad de ser percibidas como medidas efectivas para prevenir la propagación del virus que las medidas del distanciamiento físico como suspender viajes (46%), evitar el contacto con personas que tienen fiebre o síntomas respiratorios (43%) y evitar el contacto con personas que viajaron en el último mes (35%).​​​​​​​​​​​​​​

¿Qué preocupa a quienes estamos confinados?
Las preocupaciones planteadas por la aparición del COVID-19 y el autoaislamiento que conlleva fueron:

79% contagio de algún familiar.

74% necesidad de servicios de salud de un familiar y no recibir atención.

71% situación de la pandemia con personas más pobres y vulnerables.

69% incumplimiento de las medidas del gobierno.

64% futuro económico y la recesión económica.

61% incertidumbre sobre el regreso a la vida normal.

53% disponibilidad de una nueva vacuna o medicamento.

52% desabastecimiento de comida, medicamentos e insumos médicos.

50% separación de otros familiares que viven solos.

44% no poder pagar el arriendo o los servicios públicos.

41% pérdida de trabajo, ingresos y ahorros.​​​​​​​

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