Café de Altura Santateresita, en plena expansión con calidad, precio y corazón
Esta marca con 12 años de vida sigue creciendo, potenciando portafolio e impulsando el producto de origen caldas. Reconoce que hay problemas, pero también mucha oportunidad.
El café en el departamento de Caldas brota con la Colonización Antioqueña, ese tremendo fenómeno económico, social y cultural que inició a finales del siglo XVIII, entre 1770 y 1780, cruzada que fue hasta los inicios del siglo XX, según algunos una culminación que se puede ubicar en 1930. De todas maneras, esa migración de habitantes del suroriente de Antioquia logro su máximo auge en 1870 cuando a fuerza humana bruta que con ayuda de bestias y machetes fue abriéndose paso entre selvas y bosques para fundar municipios y ciudades que hoy dejan ondear sus banderas desde lo alto de las desafiantes montañas del Eje Cafetero.
Si bien ese proceso de colonización logró erigir regiones pobladas y prospectivas en tierras que fueron del Cauca y Antioquia, este proceso en una segunda parte se extendió más hacia el sur alcanzando el Norte del Valle y Tolima.
El departamento de Caldas es fundado el 11 de abril de 1905 en el gobierno de Rafael Reyes, todo el resultado de separar provincias del norte del Cauca y Antioquia dejando a Manizales como su capital. En sus inicios hizo parte del llamado “Viejo Caldas”, pero luego vino un proceso de autonomía regional que le dio vida a los departamentos de Risaralda y Quindío.
Café de Altura Santateresita conquistó los cielos de Bogotá y va por más
El plan de expansión en Bogotá es bien interesante porque se busca tener tiendas en los cuatro puntos cardinales de la vertiginosa capital, un reto que los tiene pensando en norte, oriente y occidente para que los clientes tengan una mayor facilidad de adquirir el prestigioso café de origen Caldas.
Los planes son muchos y por eso se piensa en la puesta en marcha de tiendas especializadas de café especial, una verdadera experiencia para los exigentes paladares de Manizales y Bogotá en principio que se encontrarán con un café deliciosamente preparado y en todas las presentaciones posibles, frío, caliente y con los mejores acompañamientos.
La tarea es dura, ser empresario del café en Colombia es complicado entre otras cosas por la cantidad de marcas y opciones que hay en el mercado, pero como todo en la vida, mientras haya calidad, diferencia y buena taza, la cuesta es menos empinada porque la competencia no es con precio sino con nobleza y perfección.
Los caficultores como los demás sectores están pidiendo a gritos una rebaja en la obligación tributaria porque no hay competitividad, la utilidad se disminuye y las obligaciones salariales, prestacionales y de otro tipo son muy grandes. Al opinar sobre el tema Arias manifestó que es hora de aliviar las cargas porque tal y como están las cosas es imposible hacer empresa en Colombia y lo más aconsejable es suavizar tarifas para retomar las empresas y abrir el camino de la reindustrialización y la salvación del campo que pagarán impuestos, pero menos onerosos, todo con un valor agregado, mejora la oferta de empleo, el recaudo y con toda seguridad el crecimiento de la economía, un escenario en donde todos ganan.
La marca caldense trae también bienes para repostería y pastelería, se trata de un producto que se puede ofrecer en Bogotá y en el resto del país llamado Cascari Café que no es otra cosa que la dulce pulpa del café en mermelada, una preparación que se puede acompañar con un pastel, una torta, helado, cuajada o cheesecake, en fin, con todo lo concerniente a cafetería, una innovación culinaria que ha gustado mucho en el mercado capitalino.
Con Cascari café queda demostrado, apuntó Joaquín Arias, que en caficultura todo se aprovecha pues en lugar de tirar a la basura la pulpa del café hoy la están procesando con todos los permisos y requisitos para socializarla en diferentes restaurantes, pastelerías y cafeterías de Bogotá. El resultado no sorprende porque finalmente el café es una cereza que pasado por un proceso de almíbar deja escapar unos sabores suaves, una especie de mixtura de café con frutas de gran sabor y sensación exquisita al gusto.
Con el proceso, agregó el conocedor, no se está perdiendo absolutamente nada del café y por eso a futuro se potenciará el portafolio, eso sí, con productos de origen Caldas, siempre ayudando al departamento y a su capital Manizales.
El café de la marca es leal con el consumidor porque comercializa un grano de reconocida calidad, experiencia que ha servido para que el fundador de Café de Altura Santateresita les ayude a otros pequeños emprendedores caldenses que quieran expandirse y presentar sus productos, y qué mejor que en la ciudad de Bogotá, el gran mercado, fabuloso en medio de su complejidad por su desplazamiento y la necesidad de conocerlo muy bien ya que hay que saberle llegar a la gente, hacerle entender que la región maneja origen y calidad en especial Café de Altura Santateresita que tiene como común denominador su calidad.
La empresa trata de mantener precios justos hasta donde se pueda porque hay unos costos implícitos que eventualmente obligan a mover el valor, pero en la medida que se pueda se mantienen montos y calidad.
El futuro del país y del mundo, aseveró Joaquín Arias, está en el emprendimiento, un ejercicio importante que demanda paciencia, trabajo y empuje, nunca amilanarse ante la adversidad porque justo ahí es donde empieza a construirse el éxito, por eso recomienda insistir, persistir y nunca desistir. Hoy, adicionó, hay varias fórmulas, entre ellas la asociatividad que ha permitido que varios productores se unan dándole vida a nuevas marcas y sacando proyectos muy llamativos adelante.

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