¿Qué ocurre con nosotros cuando dormimos?



Todos solemos dormir bastante. En promedio unas siete horas por noche. Aunque varía con la edad, un bebé duerme casi todo el día, un niño ocho o nueve horas, un anciano a veces sólo cuatro. Si sumamos este tiempo a lo largo de toda una vida, llegaremos a un resultado sorprendente: dormimos en total unos 25 años entre el nacimiento y la muerte.

¿Es tiempo perdido? No. Mientras dormimos hacemos muchas cosas. “Cuando dormimos no suspendemos todas las actividades, como si fuésemos una computadora en estado de hibernación”, explica el experto alemán Jürgen Zulley, quien se dedica a investigar el dormir. Dormir es para nuestro cuerpo un esfuerzo casi igual al de estar despierto. Hay momentos incluso en que se gasta más energía dormido que despierto.

“Sobre todo se mantiene en actividad nuestro cerebro”, agrega Zulley. Y menciona como ejemplo los sueños, aun cuando muchas veces no los recordemos a la mañana al despertar. Mientras soñamos se mueven los ojos rápidamente de un lado al otro, aunque permanezcan cerrados. Esta fase del dormir se llama por eso REM, siglas de la expresión en inglés “Rapid Eye Movement”, que quiere decir justamente eso: “movimiento de ojos rápido”.


dpa/Rolf Haid
Cada noche pasamos por varias fases REM. También hay otras fases de actividad cerebral. Pero hay otros períodos de la noche en que se aquieta toda actividad. Es el tiempo del sueño profundo, durante el que es muy difícil despertar a alguien.

Pero también despertamos frecuentemente durante la noche, en total unas veinte veces, para dormirnos inmediatamente otra vez. En general ni lo recordamos a la mañana siguiente. Pero es una costumbre que proviene probablemente de la necesidad de vigilar que esté todo en orden, muy importante cuando el hombre vivía aún en plena naturaleza y podía ser atacado por la noche por algún animal salvaje.

Antes de dormirnos ocurre a veces que se nos pasan por la cabeza todas las cosas que ocurrieron durante el día, y en particular algunos episodios menos agradables. Pero no hay que preocuparse por ello. Es un efecto de una sustancia, la melatonina, que se produce en el cuerpo al anochecer y que nos pone somnolientos.

Pero también nos pone pensativos, y ahí es donde aparece el recuerdo de los pequeños problemas que pudo haber en el día o alguna ansiedad por lo que pasará al día siguiente. Sin embargo en general habrán desaparecido esas preocupaciones a la mañana siguiente. Sobre todo si dormimos bien.

En resumen, “Mdurante la noche pasamos por fases distintas, que van cambiando constantemente y durante las que ocurren muchas cosas. Mientras dormimos, nuestro cerebro repasa todo lo que aprendimos durante el día”, señala Zulley. Por eso es importante estudiar el día previo y no cinco minutos antes de un examen. Y dormir bien esa noche, para que el cerebro pueda hacer su trabajo de grabación nocturna de lo aprendido durante el día.

Hace falta dormir para estar sano

Cuando estamos enfermos o nos sentimos mal queremos quedarnos en cama y dormir. Esto tiene sentido. Dormir es importante para que el cuerpo se pueda proteger de las enfermedades. Tanto para no enfermar, como para curarse, si ya se enfermó.

De noche, mientras dormimos, trabaja activamente nuestro sistema inmunológico. Es una especie de policía interna del cuerpo, que persigue y expulsa a los agentes que causan la enfermedad. Por ejemplo a los virus de la gripe. El sistema inmunológico puede trabajar especialmente bien mientras dormimos. Por eso nos pasa que cuando estamos muy resfriados queremos quedarnos en la cama y seguir durmiendo.

En una pata o cabeza abajo: ¿Cómo duermen los animales?

Perros, gatos, aves y peces: todos tienen que dormir en algún momento. Pero no todos lo hacen de noche. Algunos además duermen en posiciones que nos resultan bastante extrañas.

Los MURCIÉLAGOS son animales nocturnos, que salen a cazar insectos por la noche. Y duermen de día, hasta 20 horas seguidas. Para dormir se aferran por ejemplo con sus garras a las rocas de alguna cueva oscura y quedan colgados cabeza abajo.

Los DELFINES duermen mientras nadan. Pero sólo duerme una mitad de su cerebro. Mientras, la otra se mantiene despierta, vigilando que no se acerque ningún enemigo. O que el delfín no choque contra una roca. Por eso duermen con ojo abierto. A las dos horas cambian: duerme la otra mitad del cerebro y abren el otro ojo para poder seguir nadando.

Los PUERCOESPINES duermen varios meses seguidos, durante el invierno. Esto se llama hibernar. Para poder resistir tanto tiempo sin alimentarse, comen mucho en las estaciones cálidas, hasta formar un buena capa de grasa en su cuerpo. Esta grasa es consumida a modo de alimento por su cuerpo mientras hibernan. Cuando llega el frío, buscan una cueva, se enrollan y duermen hasta la próxima primavera.

Las JIRAFAS no duermen mucho. Necesitan estar despiertas para estar atentas a los enemigos. Cuando quieren descansar un poco, se echan al suelo con la cabeza hacia atrás.

Las CIGÜEÑAS duermen sobre una sola pata. La otra la esconden entre las plumas, al igual que el pico. Lo hacen para abrigarse. Las patas de las cigüeñas son muy sensibles al frío y el viento. Cada tanto cambian de pata.

Los PERROS antes de acostarse dan varias vueltas sobre sí mismos, como tal vez hayas visto. Es una costumbre que les quedó de cuando dormían en las praderas, donde crecían pastos altos. Girando y girando aplastaban esos pastos, armándose así un colchón.

Comentarios

  1. No está bien dicha la comparación con una computadora en estado de hibernación, ya que al hibernar los datos que estaban en la RAM pasan al disco duro para después ser vueltos a abrir, y en realidad sí se apaga, sólo que al prenderla se vuelven a cargar los datos, estaría bien comparar con estado de suspensión y no hibernación.

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