El salario mínimo cumple el rol de piso legal para los trabajadores formales. No obstante, cualquier incremento debe basarse en un análisis riguroso de la coyuntura laboral, productiva e inflacionaria, con el fin de contrarrestar efectos adversos sobre el empleo, la formalización y el bienestar de los hogares. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), alrededor de 11,4 millones de personas, equivalentes al 49% de los ocupados, perciben ingresos inferiores al salario mínimo, en su mayoría en condiciones de informalidad. Además, solo 2,4 millones de trabajadores (10% de los ocupados) reciben exactamente un salario mínimo. Aún más preocupante es que, en el último año, el número de personas que ganan menos de un salario mínimo aumentó en 1,2 millones, mientras que quienes reciben exactamente un mínimo disminuyeron en 1,3 millones. Esto evidencia un deterioro en la calidad del empleo y un retroceso en la formalización. En este contexto es relevante mencionar que u...